Escribe lo que te pesa. Suéltalo aquí.
Hay cargas que no se le cuentan a nadie. Esta es tu esquina: escribe lo que sientes, sin nombre y sin juicio, y llévate una frase que te acompañe.
Escribe algo primero. Lo que sea — una línea basta para soltarlo.
Ya lo soltaste. Ahora guárdala, compártela, o simplemente respira — el peso ya no está solo en ti.